He tenido mucho trabajo últimamente y no he encontrado un mínimo de tiempo para sentarme a escribir, lo siento. Lo que me ha impulsado a postrarme delante del ordenador es una frase que un amigo me dijo hace escasos días sobre Pepa Ferrando: “pobrecilla, se la están cepillando”.
Para empezar, “la pobre” tiene poco de pobre, partiendo de la base de que, al margen de sus conocidísimas empresas, cobra cada mes 3900€ por no hacer nada. Desde luego, no puede sentirse presionada, ni mucho menos estresada. Lo que sí puede ocurrirle es que sienta humillada, y es normal. ¿Quién no lo estaría cuando desmantelan que su gestión ha sido catastrófica, le toman por pardilla en todos sitios, y no ha hecho más que prometer lo que no va a cumplir?
Sólo le cabe sentirse orgullosa por haber conseguido que su Concejalía, la de Cultura, sea la protagonista de la actualidad política, y no las que tradicionalmente lo fueron, como la de Urbanismo. En ese caso, si de verdad se siente orgullosa de ello, permítanme decirle que ha llegado a lo más bajo que jamás pude imaginar de alguien que ostenta un cargo público. Porque si ha conseguido su Concejalía ese protagonismo, lo ha hecho a base de mentiras infumables y escándalos que no hacen sino perjudicar y avergonzar a este pueblo. Les aseguro que había imaginado esta legislatura de muchas formas, menos de ésta.
No es que nos hayamos propuesto ir a por ella. Es que si de verdad queremos defender nuestros intereses como pueblo y proteger la cultura, no tenemos otra opción. Ella no es nuestro objetivo, que nadie se llame al engaño. Nuestro objetivo es que se conozca la verdad y exista eficacia en la gestión. Pero para conocer dicha verdad, simplemente hace falta que no gobiernen los que siempre lo hacen, y para que haya esa eficacia primero es necesario que exista una gestión, y que además ésta sea responsable, madura y coherente.
Pepa ha creído que la función de quien ostenta un cargo público no es deberse a su pueblo, sino a sus propios intereses. Esa es la equívoca concepción que tienen acerca de la responsabilidad política, y por ello le digo que no puede olvidar que si ella está donde está es porque los ciudadanos confiaron su voto a su partido, y debe responder ofreciendo la misma confianza a ellos.
El conocido como “pleno Ferrando” evidenció esa falta de voluntad política y de compromiso. Dejó a vista de todo el mundo la irresponsabilidad de esta Concejala. ¿Por qué no se defendió ella misma? ¿Por qué, si no tenía nada que ocultar, no defendió su gestión? ¿Por qué no contestó a las preguntas de la oposición?
Su cobardía y falta de ética quedó suficientemente demostrada cuando, para sorpresa de todos, fue el Sr. Ortiz quien salió en su defensa. Lo hizo con una intervención preparada, y encima mal preparada. Habló de circunloquios y de periferias. Quedaron todas las preguntas y las grandes incógnitas sin resolver, dejando otra vez a los oriolanos sin respuesta.
Pepa, con sonrisa vacilante y cínica, asentía con la cabeza a todas las afirmaciones y acusaciones de la oposición, mientras Ortiz hacía gala de su triste capacidad dialéctica. A esas alturas del pleno parecía que no quedaba nada por ver, pero no. Mónica tomó la palabra y puso el colofón de todo aquel conjunto que, aunque avergüence decirlo, es nuestro gobierno.
Su intervención fue básicamente para argumentar que ese pleno estaba costando dinero a los oriolanos, y que la oposición, al convocar dicho pleno, estaba derrochando el dinero. Y lo dice ella, que se gasta 120000€ sólo en la jardinería de la plaza del Ayuntamiento, y 90000€ en la jardinería de la plaza de Monserrate, y que nos hizo pagar por el concierto de Paulina Rubio un 50% más que otras localidades donde la cantante actuaba. Que Mónica Lorente hable de derroches de dinero es que clama al cielo.
En efecto, aquel pleno costaba dinero, pero la oposición estaba en su derecho de solicitarlo. Es más, tenían la obligación moral de hacerlo, porque representan también al pueblo de Orihuela y debían exigir responsabilidades a la Concejala por su gestión. Ahora bien, no fue la oposición la que derrochó ese dinero. Si Pepa Ferrando hubiese dado las explicaciones que se le pedían, si hubieran hablado de su gestión, si hubieran contestado a las preguntas, si hubieran enseñado las cuentas y aportado la información que le exigían, si hubiesen hablado honestamente a su pueblo; entonces ese pleno no habría sido un derroche de dinero.
Buscar la verdad tiene su precio. Pero cuando inviertes en esa búsqueda y no hayas la verdad, entonces has tirado el dinero. Eso es lo que ocurrió con el “pleno Ferrando”, no nos dijeron la verdad y tiramos el dinero que costaba esa convocatoria. FUE UNA VEZ MÁS EL PARTIDO POPULAR QUIEN TIRÓ A LA BASURA EL DINERO DE LOS ORIOLANOS.
Para empezar, “la pobre” tiene poco de pobre, partiendo de la base de que, al margen de sus conocidísimas empresas, cobra cada mes 3900€ por no hacer nada. Desde luego, no puede sentirse presionada, ni mucho menos estresada. Lo que sí puede ocurrirle es que sienta humillada, y es normal. ¿Quién no lo estaría cuando desmantelan que su gestión ha sido catastrófica, le toman por pardilla en todos sitios, y no ha hecho más que prometer lo que no va a cumplir?
Sólo le cabe sentirse orgullosa por haber conseguido que su Concejalía, la de Cultura, sea la protagonista de la actualidad política, y no las que tradicionalmente lo fueron, como la de Urbanismo. En ese caso, si de verdad se siente orgullosa de ello, permítanme decirle que ha llegado a lo más bajo que jamás pude imaginar de alguien que ostenta un cargo público. Porque si ha conseguido su Concejalía ese protagonismo, lo ha hecho a base de mentiras infumables y escándalos que no hacen sino perjudicar y avergonzar a este pueblo. Les aseguro que había imaginado esta legislatura de muchas formas, menos de ésta.
No es que nos hayamos propuesto ir a por ella. Es que si de verdad queremos defender nuestros intereses como pueblo y proteger la cultura, no tenemos otra opción. Ella no es nuestro objetivo, que nadie se llame al engaño. Nuestro objetivo es que se conozca la verdad y exista eficacia en la gestión. Pero para conocer dicha verdad, simplemente hace falta que no gobiernen los que siempre lo hacen, y para que haya esa eficacia primero es necesario que exista una gestión, y que además ésta sea responsable, madura y coherente.
Pepa ha creído que la función de quien ostenta un cargo público no es deberse a su pueblo, sino a sus propios intereses. Esa es la equívoca concepción que tienen acerca de la responsabilidad política, y por ello le digo que no puede olvidar que si ella está donde está es porque los ciudadanos confiaron su voto a su partido, y debe responder ofreciendo la misma confianza a ellos.
El conocido como “pleno Ferrando” evidenció esa falta de voluntad política y de compromiso. Dejó a vista de todo el mundo la irresponsabilidad de esta Concejala. ¿Por qué no se defendió ella misma? ¿Por qué, si no tenía nada que ocultar, no defendió su gestión? ¿Por qué no contestó a las preguntas de la oposición?
Su cobardía y falta de ética quedó suficientemente demostrada cuando, para sorpresa de todos, fue el Sr. Ortiz quien salió en su defensa. Lo hizo con una intervención preparada, y encima mal preparada. Habló de circunloquios y de periferias. Quedaron todas las preguntas y las grandes incógnitas sin resolver, dejando otra vez a los oriolanos sin respuesta.
Pepa, con sonrisa vacilante y cínica, asentía con la cabeza a todas las afirmaciones y acusaciones de la oposición, mientras Ortiz hacía gala de su triste capacidad dialéctica. A esas alturas del pleno parecía que no quedaba nada por ver, pero no. Mónica tomó la palabra y puso el colofón de todo aquel conjunto que, aunque avergüence decirlo, es nuestro gobierno.
Su intervención fue básicamente para argumentar que ese pleno estaba costando dinero a los oriolanos, y que la oposición, al convocar dicho pleno, estaba derrochando el dinero. Y lo dice ella, que se gasta 120000€ sólo en la jardinería de la plaza del Ayuntamiento, y 90000€ en la jardinería de la plaza de Monserrate, y que nos hizo pagar por el concierto de Paulina Rubio un 50% más que otras localidades donde la cantante actuaba. Que Mónica Lorente hable de derroches de dinero es que clama al cielo.
En efecto, aquel pleno costaba dinero, pero la oposición estaba en su derecho de solicitarlo. Es más, tenían la obligación moral de hacerlo, porque representan también al pueblo de Orihuela y debían exigir responsabilidades a la Concejala por su gestión. Ahora bien, no fue la oposición la que derrochó ese dinero. Si Pepa Ferrando hubiese dado las explicaciones que se le pedían, si hubieran hablado de su gestión, si hubieran contestado a las preguntas, si hubieran enseñado las cuentas y aportado la información que le exigían, si hubiesen hablado honestamente a su pueblo; entonces ese pleno no habría sido un derroche de dinero.
Buscar la verdad tiene su precio. Pero cuando inviertes en esa búsqueda y no hayas la verdad, entonces has tirado el dinero. Eso es lo que ocurrió con el “pleno Ferrando”, no nos dijeron la verdad y tiramos el dinero que costaba esa convocatoria. FUE UNA VEZ MÁS EL PARTIDO POPULAR QUIEN TIRÓ A LA BASURA EL DINERO DE LOS ORIOLANOS.
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