Me decidí a escribir este artículo consciente de que muchos lectores someterán al olvido estas líneas cuando terminen de leerlo. Escribo sabedor de que posiblemente todo quede para ustedes en vanas palabras de quien creerán un adolescente pedigüeño y caprichoso que patalea rabioso y frustrado.
Pero díganme si no patalearían ustedes si se sintieran ignorados durante años y si, lejos de ser un mero sentimiento, se vieran sometidos al más cruel y lamentable olvido. Y es que sólo cuando se es joven en Orihuela se entienden las ansias de cambio, ya no de derecha o izquierda, sino de estilo, de objetivos, de prioridades. Hablamos de una necesidad rotunda de encontrar respuestas y soluciones, porque ser joven en esta ciudad supone estar condenado al más absoluto e injusto olvido, en una localidad sin ocio ni instalaciones deportivas en condiciones, sin ayudas para independizarse, sin oportunidades de empleo, sin becas ni espacio para el estudio.
No se trata de un pataleo gratuito, la impotencia nos incita a dar un golpe en la mesa y gritar que estamos artos. Llegar a este extremo es la consecuencia directa del constante olvido generado por la inconsciencia del gobierno municipal.
No se trata de un pataleo gratuito, la impotencia nos incita a dar un golpe en la mesa y gritar que estamos artos. Llegar a este extremo es la consecuencia directa del constante olvido generado por la inconsciencia del gobierno municipal.
Nadie se ha parado a pensar nunca en nosotros, ni a planificar nuestro futuro, lo cual explica que salgamos fuera en busca de oportunidades. ¿Es que no nos gusta Orihuela? Pues claro que sí nos gusta, posiblemente la amemos mucho más que quienes nos gobiernan. Pero ese no es el motivo; no es que no queramos vivir aquí, es que no podemos. Que nadie se llame al engaño: los jóvenes no huyen de Orihuela, huyen de la gestión de ese Partido Popular que ha reventado nuestras oportunidades y la más mínima esperanza de que podamos crecer aquí.
Lejos de ser sólo el presente, constituimos también el futuro de Orihuela; por lo que aquellos que tanto amor dicen profesar por esta ciudad se están cargando su futuro. Y es que nadie puede negar que una sociedad que olvida a sus jóvenes es una sociedad que corta sus amarras y que está condenada a desangrarse.
Yo me pregunto ahora si después de veinte años en el poder, quienes tienen que asumir los retos derivados de la inconsciencia ppopular serán capaces de hacerlo, o si acabarán por ser las urnas quienes permitan que otros afronten esos retos con conciencia y voluntad política. Nosotros lo tenemos claro: si el PP es el problema, los jóvenes seremos la solución.
Yo me pregunto ahora si después de veinte años en el poder, quienes tienen que asumir los retos derivados de la inconsciencia ppopular serán capaces de hacerlo, o si acabarán por ser las urnas quienes permitan que otros afronten esos retos con conciencia y voluntad política. Nosotros lo tenemos claro: si el PP es el problema, los jóvenes seremos la solución.
1 comentarios:
La verdad es que es una lástima lo que ocurre. Muchos de nosotros estudiamos en Orihuela, la consideramos nuestra ciudad, pero nunca se nos brindan oportunidades para quedarnos. Teniendo una facultad de Ciencias Políticas a unos 30 metros, no han sido capaces de contar con ella para investigaciones, estudios, prácticas,..., ellos se limitan a copiar textos de otros ayuntamientos. La riqueza que podría tener Orihuela, en cuanto a capital humano se refiere, es inmensa, lo único que falta es voluntad por parte del gobierno. En fin...espero volver pronto a Orihuela.
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